La emoción es un proceso psicológico que nos prepara para la adaptación
al entorno que se encuentra en continúo cambio, que tiene efectos motivadores
al comportamiento, lo cual nos hace comprender qué nos pasa cuando reaccionamos
ante diferentes estímulos, sean estos interno externos y el porqué de lo que
hacemos en consecuencia. (Fernández-Abascal, Rodríguez, Sánchez, Díaz &
Sánchez, 2010).
Según Morris. C. G. & Maisto A. A., (2005) la emoción se
refiere a la experiencia de sentimientos que activan e influyen en la conducta;
se cita a Robert Plutchik (1980) quien propuso que existen ocho
emociones básicas: temor, sorpresa, tristeza, repugnancia, enojo, expectativa,
alegría y aceptación.
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| Figura 2: ¿Qué es para ti una emoción? |
Teorías de la
Emoción
De acuerdo con la teoría de James-Lange, el cuerpo responde primero
fisiológicamente a un estímulo, y luego la corteza cerebral determina
qué emoción se está experimentando.
La teoría de Cannon-Bard sostiene que los impulsos son
enviados al mismo tiempo a la corteza cerebral y al sistema
nervioso periférico, por lo que la respuesta al estímulo y el
procesamiento de la emoción se experimentan de manera simultánea pero
independiente.
Los teóricos cognoscitivos afirman que la corteza cerebral
interpreta los cambios fisiológicos a la luz de la información acerca de
la situación para determinar qué emociones sentimos. (Morris. C. G.
& Maisto A. A., 2005)
Según Fernández-Abascal, et all., (2010) si bien algunas de las
principales discusiones teóricas actuales giran en torno a si existen emociones
básicas y si el reconocimiento de las mismas es universal, lo cierto es que
existen ciertos patrones de reacción afectiva distintivos, generalizados y que
suelen mostrar una serie de características comunes en todos los seres humanos.
Se trata de las emociones de alegría, tristeza, ira, sorpresa, miedo y asco
(Montañes, 2005) las cuales presentaremos su descripción a
continuación:
Felicidad
La felicidad favorece la recepción e interpretación positiva de los
diversos estímulos ambientales. No es fugaz, como el placer, sino que pretende
una estabilidad emocional duradera (Delgado, 1992).
Ira
La ira es el componente emocional del complejo AHI (Agresividad
Hostilidad-Ira). La hostilidad hace referencia al componente cognitivo y la
agresividad al conductual. Dicho síndrome está relacionado con trastornos
psicofisiológicos, especialmente las alteraciones cardiovasculares
(Fdez-Abascal y Martín, 1994 a,b).
Miedo
El miedo y la ansiedad quizá sean las emociones que han generado mayor
cantidad de investigación y sobre las que se han desarrollado un arsenal de
técnicas de intervención desde cualquier orientación teórica en psicología. El
componente patológico son los trastornos por ansiedad están relacionados con
una reacción de miedo desmedida e inapropiada. Es una de las reacciones que
produce mayor cantidad de trastornos mentales, conductuales, emocionales y
psicosomáticos. La distinción entre ansiedad y miedo podría concretarse en que
la reacción de miedo se produce ante un peligro real y la reacción es
proporcionada a éste, mientras que la ansiedad es desporporcionadamente intensa
con la supuesta peligrosidad del estímulo (Bermúdez y Luna, 1980; Miguel-Tobal,
1995).
Tristeza
Aunque se considera tradicionalmente como una de las emociones
displacenteras, no siempre es negativa (Stearns, 1993). Existe gran
variabilidad cultural e incluso algunas culturas no poseen palabras para
definirla.
Sorpresa
Se trata de una reacción emocional neutra, que se produce de forma
inmediata ante una situación novedosa o extraña y que se desvanece rápidamente,
dejando paso a las emociones congruentes con dicha estimulación (Reeve,
1994).
Asco
El asco es una de las reacciones emocionales en las que las sensaciones
fisiológicas son más patentes. La mayoría de las reacciones de asco se generan
por condicionamiento interoceptivo. Está relacionado con trastornos del
comportamiento, tales como la anorexia y bulimia, pero puede ser el componente
terapéutico principal de los tratamientos basados en condicionamiento aversivo,
tales como la técnica de fumar rápido (Becoña, 1985).
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