11 mar 2019

Proceso psicológico de la emoción

La emoción es un proceso psicológico que nos prepara para la adaptación al entorno que se encuentra en continúo cambio, que tiene efectos motivadores al comportamiento, lo cual nos hace comprender qué nos pasa cuando reaccionamos ante diferentes estímulos, sean estos interno externos y el porqué de lo que hacemos en consecuencia. (Fernández-Abascal, Rodríguez, Sánchez, Díaz & Sánchez, 2010).


Según Morris. C. G. & Maisto A. A., (2005) la emoción se refiere a la experiencia de sentimientos que activan e influyen en la conducta; se cita a Robert Plutchik (1980) quien propuso que existen ocho emociones básicas: temor, sorpresa, tristeza, repugnancia, enojo, expectativa, alegría y aceptación.



Figura 2: ¿Qué es para ti una emoción?


Teorías de la Emoción
De acuerdo con la teoría de James-Lange, el cuerpo responde primero fisiológicamente a un estímulo, y luego la corteza cerebral determina qué emoción se está experimentando. 

La teoría de Cannon-Bard sostiene que los impulsos son enviados al mismo tiempo a la corteza cerebral y al sistema nervioso periférico, por lo que la respuesta al estímulo y el procesamiento de la emoción se experimentan de manera simultánea pero independiente. 

Los teóricos cognoscitivos afirman que la corteza cerebral interpreta los cambios fisiológicos a la luz de la información acerca de la situación para determinar qué emociones sentimos. (Morris. C. G. & Maisto A. A., 2005)

Según Fernández-Abascal, et all., (2010) si bien algunas de las principales discusiones teóricas actuales giran en torno a si existen emociones básicas y si el reconocimiento de las mismas es universal, lo cierto es que existen ciertos patrones de reacción afectiva distintivos, generalizados y que suelen mostrar una serie de características comunes en todos los seres humanos. Se trata de las emociones de alegría, tristeza, ira, sorpresa, miedo y asco (Montañes, 2005) las cuales presentaremos su descripción a continuación:

Felicidad

La felicidad favorece la recepción e interpretación positiva de los diversos estímulos ambientales. No es fugaz, como el placer, sino que pretende una estabilidad emocional duradera (Delgado, 1992). 

Ira

La ira es el componente emocional del complejo AHI (Agresividad Hostilidad-Ira). La hostilidad hace referencia al componente cognitivo y la agresividad al conductual. Dicho síndrome está relacionado con trastornos psicofisiológicos, especialmente las alteraciones cardiovasculares (Fdez-Abascal y Martín, 1994 a,b). 

Miedo

El miedo y la ansiedad quizá sean las emociones que han generado mayor cantidad de investigación y sobre las que se han desarrollado un arsenal de técnicas de intervención desde cualquier orientación teórica en psicología. El componente patológico son los trastornos por ansiedad están relacionados con una reacción de miedo desmedida e inapropiada. Es una de las reacciones que produce mayor cantidad de trastornos mentales, conductuales, emocionales y psicosomáticos. La distinción entre ansiedad y miedo podría concretarse en que la reacción de miedo se produce ante un peligro real y la reacción es proporcionada a éste, mientras que la ansiedad es desporporcionadamente intensa con la supuesta peligrosidad del estímulo (Bermúdez y Luna, 1980; Miguel-Tobal, 1995). 

Tristeza

Aunque se considera tradicionalmente como una de las emociones displacenteras, no siempre es negativa (Stearns, 1993). Existe gran variabilidad cultural e incluso algunas culturas no poseen palabras para definirla. 

Sorpresa

Se trata de una reacción emocional neutra, que se produce de forma inmediata ante una situación novedosa o extraña y que se desvanece rápidamente, dejando paso a las emociones congruentes con dicha estimulación (Reeve, 1994). 

Asco

El asco es una de las reacciones emocionales en las que las sensaciones fisiológicas son más patentes. La mayoría de las reacciones de asco se generan por condicionamiento interoceptivo. Está relacionado con trastornos del comportamiento, tales como la anorexia y bulimia, pero puede ser el componente terapéutico principal de los tratamientos basados en condicionamiento aversivo, tales como la técnica de fumar rápido (Becoña, 1985). 


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